Las comunidades de vecinos cuentan con obligaciones fiscales, pese a no tener personalidad jurídica

En todas las comunidades de vecinos hay una serie de actividades que van acompañadas de una obligación fiscal. Por ejemplo, los ingresos por beneficios de arrendamiento o venta de zonas comunes, los pagos de rendimientos profesionales en el caso de los porteros, conserjes o administradores de fincas, etc. Es por eso por lo que las comunidades de propietarios están sujetas a la condición de obligado tributario, y en consecuencia, deberán pagar los impuestos correspondiente.

Según Mercedes Blanco, directora general de Vecinos Felices: “En muchos casos, las comunidades de vecinos llevan a cabo actividades económicas que generan ingresos, como la colocación de lonas con anuncios en las fachadas”. Por lo tanto, en muchos casos, es necesario determinar que tipo de actividad se desarrolla para saber que impuesto habrá que abonar.

Desde el Consejo General de los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (Coapi), subrayan que no hay tributos que graven en concreto a las comunidades de vecinos de manera directa, “pero ello no quiere decir que estas no tengan obligaciones fiscales”. Una de las obligaciones fiscales es contar con un código de identificación fiscal (CIF), necesario para las operaciones con la Agencia Tributaria.

“Por el avance de la digitalización, también es importante que la comunidad de vecinos disponga de un certificado electrónico que permita realizar la presentación de autoliquidaciones de impuestos, declaraciones o comunicaciones con Hacienda”, expresó Mercedes Blanco.

Además, es necesario presentar el modelo 347 en el mes de febrero. Blanco explica que se trata de “una declaración anual de las operaciones con terceras personas, en el que se declaran los pagos que superen los 3.000 euros o las adquisiciones de bienes o servicios que se efectúen al margen de las actividades profesionales o empresariales”.

A esto, añade que “los suministros comunitarios de electricidad combustible con destino a su uso y el consumo de agua, junto con los seguros de las zonas comunes, no se deberán incluir”

Mayor regulación para evitar el fraude

En el caso de que la comunidad de propietarios realiza alguna actividad económica como es el ejemplo del arrendamiento de zonas comunes, deberán ingresar a Hacienda el IVA mediante la declaración trimestral. Si se destinaran a vivienda, no estría sujetos a IVA, si no a IRPF.

“Las rentas generadas por la comunidad de vecinos se imputan a cada uno de los comuneros como ingresos o rentas imputadas para que las declaren a Hacienda, lo que se conoce como régimen de atribución de rentas”, subrayaron desde el Coapi.

Por otro lado, el Coapi explicó que “el responsable de la renta imputada es cada uno de los copropietarios”. Sin embargo, “se puede reclamar responsabilidad por negligencia al presidente o secretario”. En la mayoría de las fincas, este último caso suele ser el administrador. “Es él quien tiene que confeccionar el modelo 184 de atribución de rentas, detallando lo cobrado y lo que corresponde a cada copropietario”, añade el Coapi.

En este contexto, Mercedes Blanco avisa de que: “Si bien las comunidades de vecinos no suelen ser un foco de evasión fiscal, durante los últimos años la Agencia Tributaria se ha puesto más firme a la hora de perseguir posibles fraudes”. Es por eso por lo que pide responsabilidad a la hora de cumplir con los plazos y fechas previstas para las presentaciones que correspondan en Hacienda. Además, desde el Coapi, recuerdan que las sanciones son iguales al resto de los sujetos tributarios.