Debido a la falta de personal extranjero y las demoras en los procesos de registro, algunas piscinas comunitarias no cuentan con trabajadores acreditados

La temporada de piscinas ha comenzado hace unas semanas y la incertidumbre entre los vecinos es notable. Tras la llega del COVID-19, las empresas del sector han vivido una situación de emergencia, donde se ha acentuado la falta de personal. Para esta nueva temporada, la situación no ha mejorado.

La falta de socorristas ha puesto en riesgo la apertura de muchas de las piscinas comunitarias en Madrid. Es por eso por lo que, desde la principal asociación del sector, aseguran que parte de las aproximadamente 12.0000 piscinas comunitarias puestas en marcha para este verano están empleando socorristas sin la licencia para ejercer en vigor. 

Esto se debe en gran parte a la falta de trabajadores extranjeros, que habitualmente forman el 30% de los socorristas totales que cada año prestan sus servicios en la Comunidad de Madrid, y a su vez, a la demora de los procesos de inscripción en el Registro Profesional de Socorristas, el cual depende del área de Acreditación de Profesionales, Dirección General de Investigación, Docencia y Documentación de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

“No ha llegado todo el personal extranjero que viene todos los años a trabajar a Madrid, especialmente de Perú y Argentina, y además, todos los cursos que se habían realizado de socorrista desde el mes de abril no estarán inscritos en fecha en el registro, con lo cual no hay trabajadores suficientes para cubrir todas las piscinas que hay. Algunas han tardado más en abrir por esta circunstancia y otras han abierto sin contar con el personal acreditado. La prueba la tenemos en que muchas empresas nos llaman para indicarnos este hecho”, subrayó Enrique González, vicepresidente de la Asociación de Empresarios de Mantenimiento Profesional de Instalaciones Acuáticas (Empia).

Además, añadió que en esta temporada, ha habido una falta de planificación y medidas. “El año pasado se permitió como medida excepcional trabajar a aquellas personas que había vencido su inscripción en el registro a partir del mes de marzo de 2020, todos los que tenían caducada su licencia podían trabajar por la falta de personal extranjero. Anteriormente, en 2019, con que estuviera en trámite para la inscripción, con ese papel se permitía trabajar. Este año no ha habido ninguna medida auxiliar y nos hemos encontrado que las piscinas han tenido que abrir de esta manera” explicó el vicepresidente de Empia.

En este punto, Enrique González reclama un censo del número de piscinas que requieren socorrista, y el número total de socorristas que hay inscritos en el registro profesional, ya que denuncia la poca transparencia en dichos datos. 

Además, el vicepresidente de Empia segura la presión de muchas comunidades de vecinos por abrir sus piscinas, lo que les ha conllevado a las aperturas de estas sin profesionales acreditados. Es por eso por lo que, desde la asociación advierten el peligro que supone esta práctica, y las posibles consecuencias de emplear a socorristas sin su acreditación profesional. 

“Tienen responsabilidad subsidiaria sobre todo lo que ocurre en sus instalaciones por la ley de propiedad horizontal. Si hay un socorrista con licencia, todo está en orden y ocurre un siniestro, la responsabilidad civil de la empresa se haría cargo; pero si no está inscrito la responsabilidad de la empresa no se va a hacer cargo de nada, va a caer sobre la comunidad de propietarios con sus propios recursos”, comentó González.