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¿Puede un vecino ampliar su vivienda con un trastero o desván? Esto dice la ley

Comunidades de Vecinos / Propietarios

Un trastero junto a una vivienda, una buhardilla situada justo encima del último piso o unos metros aparentemente desaprovechados bajo la cubierta pueden parecer una oportunidad perfecta para ganar espacio. Sin embargo, incorporarlos a una casa no es tan sencillo como abrir una puerta, colocar una escalera y comenzar a utilizarlos.

La posibilidad de ampliar una vivienda con un trastero depende principalmente de dos cuestiones: quién es realmente el propietario de ese espacio y qué obras son necesarias para incorporarlo a la vivienda. Además, aunque la comunidad autorice la actuación, también habrá que cumplir la normativa urbanística correspondiente.

La Ley de Propiedad Horizontal establece diferentes requisitos según se trate de unir dos espacios privativos o de incorporar una zona perteneciente a la comunidad. Y la diferencia puede ser decisiva.

 

Lo primero: saber de quién es realmente el espacio

Antes de plantearse cualquier reforma hay que resolver una cuestión fundamental: ¿el trastero, desván o buhardilla pertenece al propietario o a la comunidad?

El documento clave para comprobarlo es el título constitutivo de la propiedad horizontal.

La Ley de Propiedad Horizontal establece que este documento debe describir cada piso o local, indicando su extensión, linderos y los anejos correspondientes, entre los que pueden encontrarse precisamente garajes, buhardillas o sótanos.  

Por tanto, pueden darse dos escenarios:

  • El trastero o desván figura como elemento privativo o anejo de la vivienda.
  • El espacio tiene carácter común y pertenece al conjunto de propietarios.

Esta diferencia determinará qué puede hacer el vecino y qué autorización necesita.

Si el trastero ya pertenece al propietario

Cuando el espacio aparece correctamente identificado como privativo, la situación resulta más sencilla.

El propietario puede realizar determinadas actuaciones interiores siempre que no altere la seguridad del edificio, su estructura, configuración o estado exterior ni perjudique los derechos de otros propietarios.

Pero ampliar una vivienda con un trastero puede ir mucho más allá de una simple reforma interior.

Por ejemplo, puede ser necesario abrir un hueco, modificar un forjado o construir una escalera para comunicar ambos espacios. En ese momento entran en juego elementos estructurales o comunes y será necesaria la intervención de la comunidad.  

Unir dos espacios privativos puede requerir tres quintas partes

La Ley de Propiedad Horizontal contempla expresamente el aumento de superficie de pisos o locales mediante la agregación de otros espacios colindantes del mismo edificio.

El artículo 10 establece para estas operaciones una mayoría reforzada de tres quintas partes del total de propietarios que representen, a su vez, tres quintas partes de las cuotas de participación, además de los requisitos adicionales que correspondan.  

Por tanto, ser propietario tanto de la vivienda como del trastero no significa necesariamente que puedan unirse físicamente sin consultar a la comunidad.

La operación puede modificar la descripción del inmueble, sus superficies y eventualmente las cuotas de participación.

¿Y si el desván pertenece a toda la comunidad?

Este es el escenario que puede provocar mayores conflictos.

Un propietario puede descubrir que encima de su vivienda existe un espacio bajo cubierta al que prácticamente nadie accede. Que esté vacío o que solo pueda accederse cómodamente desde su piso no significa que sea suyo.

Si el espacio es común, no puede incorporarlo unilateralmente a su casa.

Ampliar una vivienda con un trastero o desván comunitario implicaría disponer de una superficie que pertenece al conjunto de propietarios.

Además, si la operación supone convertir un elemento común en privativo y modificar las reglas del título constitutivo fuera de los supuestos específicamente regulados, pueden entrar en juego requisitos mucho más exigentes, incluida la unanimidad prevista por el artículo 17.6.  

Llevar años utilizando el espacio no significa automáticamente que sea tuyo

Este punto resulta especialmente importante.

En algunos edificios existen buhardillas, pasillos, huecos o pequeños trasteros que llevan décadas siendo utilizados exclusivamente por un propietario.

Puede ocurrir incluso que otros vecinos hayan asumido que ese espacio pertenece a esa vivienda.

Pero el paso del tiempo no debería interpretarse automáticamente como prueba suficiente de propiedad.

La información registral, el título constitutivo, los acuerdos adoptados por la comunidad y las circunstancias concretas resultan determinantes. Además, la posible adquisición por prescripción de elementos comunes es una cuestión jurídicamente compleja y discutida que puede acabar resolviéndose en los tribunales. 

La comunidad no es el único permiso que importa

Conseguir la autorización de los vecinos no significa automáticamente que la reforma sea legal.

Esta es la segunda gran condición que debe comprobar quien pretenda ampliar una vivienda con un trastero.

También habrá que respetar:

  • La normativa urbanística.
  • Las condiciones de habitabilidad.
  • Las licencias municipales.
  • Los requisitos de seguridad.
  • Las exigencias estructurales del edificio.

Un espacio inicialmente destinado a almacenamiento no tiene por qué reunir las condiciones necesarias para convertirse en dormitorio, despacho o estancia habitable.

La altura, ventilación, iluminación o condiciones de acceso pueden impedir legalmente el cambio de uso aunque la comunidad no tenga inconveniente.  

No es lo mismo reformar un trastero que convertirlo en habitación

La diferencia es importante.

Un propietario puede realizar determinadas mejoras en un trastero que ya le pertenece, pero convertirlo en una estancia integrada plenamente en la vivienda puede requerir actuaciones adicionales.

Por ejemplo:

  • Cambio de uso.
  • Modificación de instalaciones.
  • Apertura de nuevos accesos.
  • Intervención sobre elementos estructurales.
  • Alteración de superficies registrales.

Por eso, antes de comenzar las obras conviene comprobar tanto la documentación de la comunidad como las exigencias municipales.

Qué ocurre si un vecino se apropia de un espacio común

Cuando un propietario incorpora unilateralmente un desván, trastero o zona bajo cubierta perteneciente a la comunidad, el resto de vecinos puede reaccionar.

Según las circunstancias, la comunidad puede:

  • Requerir al propietario para que detenga las obras.
  • Exigir que deje de utilizar el espacio.
  • Solicitar la restitución a su estado original.
  • Adoptar un acuerdo en junta.
  • Acudir a los tribunales.
  • Comunicar posibles obras irregulares al ayuntamiento.

La pasividad puede complicar posteriormente el conflicto, por lo que resulta recomendable analizar la situación cuando se detecta la ocupación.  

Qué debería hacer un propietario antes de ganar metros

Antes de ampliar una vivienda con un trastero, lo recomendable es seguir un procedimiento ordenado:

  1. Revisar la escritura de la vivienda.
  2. Consultar el título constitutivo y los estatutos.
  3. Determinar si el espacio es privativo o común.
  4. Analizar si las obras afectan a estructura o elementos comunes.
  5. Solicitar la autorización comunitaria cuando corresponda.
  6. Consultar las exigencias urbanísticas municipales.
  7. Tramitar las licencias o autorizaciones necesarias.
  8. Regularizar posteriormente la nueva situación cuando legalmente proceda.

Comenzar las obras antes de realizar estas comprobaciones puede convertir una ampliación aparentemente sencilla en un conflicto costoso.

El papel del administrador de fincas

El administrador de fincas puede desempeñar una función fundamental cuando aparecen este tipo de situaciones.

Entre sus tareas se encuentran:

  • Revisar la documentación comunitaria.
  • Determinar qué acuerdos deben someterse a junta.
  • Informar sobre las mayorías necesarias.
  • Coordinar la convocatoria.
  • Documentar correctamente los acuerdos.
  • Mediar entre el propietario interesado y la comunidad.
  • Evitar actuaciones que puedan perjudicar los elementos comunes.

Una gestión adecuada resulta especialmente importante cuando la operación modifica superficies, elementos comunes o cuotas de participación.

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En Afincalitas ayudamos a comunidades de propietarios a gestionar correctamente las obras, ampliaciones y modificaciones que puedan afectar a viviendas y elementos comunes conforme a la Ley de Propiedad Horizontal.

Nuestro equipo asesora sobre las mayorías necesarias, la preparación de juntas, la interpretación de estatutos y títulos constitutivos y los conflictos que pueden aparecer cuando un propietario pretende incorporar nuevos espacios a su vivienda.

Puedes obtener más información en:

Conclusión

Ampliar una vivienda con un trastero puede ser legal, pero no basta con que ambos espacios estén juntos o lleven años siendo utilizados por el mismo vecino. Primero debe determinarse si el espacio es realmente privativo y, después, comprobar qué autorizaciones comunitarias y administrativas exige la actuación.

Cuando la operación afecta a la estructura, modifica superficies o incorpora elementos comunes, la Ley de Propiedad Horizontal establece requisitos específicos y mayorías que deben respetarse. 

Por ello, antes de ganar unos metros aparentemente desaprovechados, resulta fundamental revisar la documentación del edificio y gestionar correctamente los acuerdos. Una actuación preventiva puede evitar que una reforma termine convirtiéndose en un conflicto entre propietarios.

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